Hace un calor insoportable. Y se empieza a notar en cómo huele en el interior de los autobuses, del metro… aunque sea a primera hora de la mañana, que no sé yo para qué tiene la gente la ducha en su casa. Que la cosa tiene tela. Que se te ponga alguien al lado con el brazo levantado y su axila dirigida directamente hacia tu cara, hacia tu nariz, porque el autobús no da para más y vamos enlatados, apretujados, sintiendo alientos en los cogotes, toses mandando efluvios que pululan por ahí… Y calor, mucho calor. Que me arrepiento hasta de haberme puesto la crema facial y el protector porque sudo a chorros.
En fin, el caso es quejarme; que luego, cuando viene el frío, me acuerdo con nostalgia de este calor tan perro y hasta lo echo de manos.
lunes, 11 de junio de 2007
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9 comentarios:
Mejor el frío que el calor. Al menos en mi caso. Prefiero poder ponerme ropa a tener la sensación de que me quitaría hasta la piel. El metro por las mañanas es un infierno, ¿somos los dos madrileños?
Echo de menos cuando no trabajaba en una oficina y podía ahorrármelo, la verdad. Tiempos que habrán de volver, supongo.
Por cierto, he dejado la dirección de tu blog y la de tus compañeros en www.portaldelescritor.com/blog y www.portaldelescritor.com/foros
Un saludo,
Guillermo
Y los estudiantes, que en esta epoca nos pasamos horas y horas en las bibliotecas respiramos mas olor a humanidad que aire "puro".
Pero bueno, el caso es quejarse. Cuando hace calor porque hace demasiado, y cuando hace frio porque es insoportable...
Pues ya has empezado y me alegro un montón.
En efecto, escribir y poder contar lo que se siente es algo maravilloso para uno mismo y más cuando se puede compartir.
Que no te preocupe otra cosa; ni siquiera el calor.
Enhorabuena.
Soy una compañera tuya. Te mando un consejo de la medicina natural, a ver si te ayuda a sudar menos en el verano, apenas de te levantes tomas un vaso de agua con limón. saludos,
Marissa T.
Calor, calor, ¡qué calor! Seguro que si estuviéramos en enero emprezarías por "Hace un frío insoportable" Ya me dirás si con ese frío insoportable no hay "toses mandando efluvios que pululan por ahí" mucho peores que las de la época estival, microbios de catarros, gripes, y de similares bichos.
Además el calor en el autobús o en el metro es aún mayor. Piensa en ese metro a temperatura ambiente de 22 grados, y tú como en el exterior marcan los termómetros 0º, el de al lado de tu portal, otro a tan solo 5 metros, 5º, el de la esquina, -10º, y vas en esa lata rodante en una mano con un libro de bolsillo de 850 páginas y un paraguas, en la otra con el bolso lleno de papeles y con tres diarios gratuitos,algunas veces cuatro, el abrigo cerrado hasta arriba, los guantes, la bufanda, y para colmo un gorro en la cabeza; y sobre todo rodeada de tus congéneres que te achuchan por todos los lados. ¿A que no añoras el invierno con su frio?
Saludos,Lazar Yllo.
Tu post me ha traido recuerdos de ese aire impuro y pestilente que flota en el metro cuando empieza el calor y que ya es un clásico para mi desde que me vine a vivir a Madrid. Por fortuna ahora trabajo en mi casa de autónoma y evito el metro como la peste, nunca mejor dicho :D
Gracias a todos por sus comentarios. A ti, Marisa, gracias por el consejo. Y gatablanca, me voy a pasear para ver tu blog; he entrado un momento y me ha parecido atractivo. Luego te leeré.
Un abrazo.
!Hola¡
Qué bien que te quejas del calor y del metro,describiste la angustia e impotencia perfectamente. A mí me pasa igual y no me atrevo a comentarlo porque enseguida me contestan:
"el transporte en Madrid es muy bueno"
"el metro es fantástico"
"puedes ir prácticamente a cualquier sitio"
Me siento avergonzada, pero el metro me indujo a escribir la "oda al taxista" que aparecerá
próximamente en estos blogs.
Felicidades,
Maló
Gracias, Maló. Entraré en tu blog para leer esa oda a los taxistas, que seguro que en muchos casos es bien merecida.
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