Me hubiera gustado que el título de este post hubiese sido otro.
Pero no.
Hemos perdido. Me incluyo en el plural porque es el equipo de mi hijo, de FÚTBOL, así, con mayúsculas; es una selección que ha hecho su colegio, en la que él está incluido, para competir en el campeonato de España, en Torremolinos, en la categoría de alevines.
El partido iba bien en el primer tiempo. Un fantástico 0-1, en el que el rosco se lo adjudicó el otro equipo. Todo genial, aplausos, gritos de los entrenadores coreando el nombre del colegio...
Pero algo se torció en el segundo tiempo. Empezaron a perder oportunidades y van y meten los otros un gol, por lo que quedó en un no-tan-fantástico 1-1. El equipo ascendente se subió a la parra y el descendente, el MÍO, empezó a caer en picado, estaban hechos un manojo de nervios.
Al final un 2-1 que no tenía nada de fantástico... para los míos, claro.
Caras serias, alguna medio llorosa, derrotados... y encima dando la mano al contrario, que lo que te pide el cuerpo es otra cosa... Pero, ante todo, hay que ser deportista. Y el enemigo encantado, victorioso. Los nuestros se llevaron el berrinche y, los otros, la victoria y una banderita obsequio de nuestro colegio.
Ahora les tocará la charla del entrenador, en el hotel donde están "concentrados", entre baños, risas y comentarios del partido de hoy y de la estrategia del siguiente.
Pero mañana será otro día. Y seguro que bueno, lo huelo.
Mañana ganarán al otro equipo contrario, sea el que sea, me da igual. Pero ganarán.
Pero, ¿y si...?
Nooooooo...
Ganarán.
miércoles, 27 de junio de 2007
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